- Ejercicio 2: Tu carta a ti mismo

Hagamos un ejercicio. Pregúntate sobre tu propio valor. A todos nos ha pasado alguna vez, pero casi siempre pasa en momentos en que no queremos entendernos. Y por eso no le ponemos palabras a las cosas y evadimos la pregunta. El ejercicio es tratar de hablarte ahora de ti mismo. Sí, vuelve a apagar, con serenidad (ya debes tener algo de experiencia en esto) las opiniones baratas, las veces que te han pobreteado, los juicios pesimistas que escuchas, las opiniones sobreestimadas o subestimadas que te han cantado. (¡Ya apagaste las luces de afuera!) Trata de decirte a ti mismo quién eres. (La idea es identificar qué puedes decir sobre ti mismo. Puede ser que lo único que sepas decir de ti es: soy un sujeto no del todo identificado -todavía-. Puede que te gane el “ni yo mismo me entiendo”). Para asegurar que lo hagas bien, el ejercicio es escribírtelo en una carta. Yo lo he hecho un par de veces y me ayudó muchísimo…

Te doy algunas instrucciones para que te sea más fácil:

  • toma un papel y un boli o toma tu celular, tu tablet, tu laptop, lo que quieras;
  • féchalo y escribe tu nombre en el encabezado “Querid@…”,
  • preséntate,
  • cuéntate cómo te ves,
  • qué piensas de ti, enumera algunas de tus cualidades y algunos de tus defectos,
  • háblate sobre algunas cosas que has hecho o que estés en curso de hacer,
  • qué esperas de ti,
  • quién quieres ser,
  • y por último, la pregunta más difícil ¿quién eres?
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